lunes, 24 de febrero de 2014

Permíteme la intrusión

Imagina que hoy al despertar
en vez de en ella,
has pensado en mí.
Imagina que te enredas entre musarañas
preguntándote
si yo tambien pensé en ti.
Imagina que le has puesto nuestras caras
a esa pareja del parque,
y mi nombre
a la mujer más bella de tu barrio.
Imagina que,
por un solo segundo,
me has pensado cuando hablaron de Cupido
(por eso de los flechazos digo).
Imagina que yo no te estoy escribiendo esto
en esta cama tan grande y tan vacia de ti.
Imagina que esto es un cuento
que me invento para que duermas:
nada de sexo,
ni de besos,
ni de gemidos.
Yo hablo y tu escuchas,
como quien escucha su canción preferida
una tarde lluviosa de domingo.
Ahora imagina que te quiero hoy
catorce de febrero,
el veintiuno de junio
y hasta en agosto.
Imagina que tú también me quieres
ayer, hoy y mañana;
imagina
que hasta en agosto me quisiste.

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